Esta semana, una semana que preferiría que no pasara nunca, pasó en un abrir y cerrar de ojos. Ya son las 06:30, del día sábado, en media hora Bleir se va al bendito campamento, del cual no estoy para nada de acuerdo con que lo haga, pero aún así debo aceptar, le dije que si, así es, pero no me voy a quedar de brazos cruzados, para nada, mis muchachos van a ir a vigilarla, obvio que ella no lo sabe, así que la vigilarán de lejos. Ya se deben de pensar que soy un maldito paranoico, pero para mí siempre fue mejor prevenir que curar, y más aún, después de lo que pasó hace seis meses. Ya me di una ducha rápida y me vestí, quiero llevar a Bleir hasta la universidad, desde ahí se van a ese lugar. En este momento me dirijo a la cocina a desayunar, con mi niña hermosa, últimamente ella es quien

