Tan pronto como se aseguraron que Samuel se había ido, iniciaron una discusión bastante acalorada, los celos desmedidos de Smith, lo tenían completamente enceguecido. Sin embargo, Florence, se defendía como fiera, si bien sabía que no estaba en la mejor posición, por alguna razón, se sentía lo suficientemente audaz para hacerle frente. Sin embargo, Leo entro en una especie de trance, no se dio cuenta en que momento dejó de escucharla, simplemente se le fue encima desbordante de pasión. Con su lengua recorría cada centímetro de su boca, a su vez que con las manos hacía lo propio con su cuerpo, lleno de lujuria, le la poca ropa que llevaba, no le importó destrozarlo, al fin y al cabo sentía que era de su propiedad. Solo anhelaba tenerla desnuda frente a sus ojos. Lo primero que estuvo

