Isabella dejó su pluma con un suspiro de satisfacción, el manuscrito de su último libro era una mezcla de sus vivencias como madre y su carrera estelar como escritora y ya estaba finalizado. Las palabras que revoloteaban en su mente habían danzado al ritmo de sus trazos, narrando la historia de una mujer que, aunque a veces tocaba el cielo con sus manos, anhelaba la simplicidad de la vida con los pies en la tierra, su libro, ahora se había convertido en un best seller, había traído una fortuna y reconocimiento mundial que ella jamás se había imaginado, pero en el fondo, Isabella sabía que su verdadero éxito era el equilibrio que había encontrado entre su pasión y su familia. Al día siguiente, la casa se llenó de un silencio inusual, la pequeña Isabella, su hija de tres años, no estaba en

