— Basta ya, paren gritó el anciano, mientras toma a Isabella en brazos, comienza a golpearle suavemente su mejilla para que reaccione. Traigan un poco de agua y una joven que estaba ahí observando la escena, corre en busca de agua. — Tome, dice mientras le entrega el vaso de agua y ella sostiene la jarra. — Gracias muchacha, dice él anciano. Isabella, mi amor grita Henry desesperado, ven lo que lograron mataron a mi esposa, solo porque ama escribir y se abraza a ella y llora desesperada. Todos lo miran con culpa, porque es verdad matar a alguien, simplemente porque escribe, era una locura. — Henry vamos a llevarla al hospital, está viva, dice él anciano. — Henry la mira y ve que Isabella está reaccionando, la abraza feliz, la toma en brazos y la lleva al coche y se van al hospital.

