Semanas después… Resoplo, limpiándome la frente con el dorso de la mano mientras observo el horno como si dependiera de él la paz mundial. Estoy al borde de los nervios, esperando que sí funcione la receta de la caja. Pensé que no sería tan complicado hacer un maldito pastel de chocolate. Muchas personas lo hacen, ¿por qué yo no? Claro, olvidé el pequeño detalle de que tengo cero habilidades en la cocina, pero, aun así, me lancé como una valiente inconsciente. ―Bien…ahora solo faltaría limpiar ―murmuro para mí, girándome para enfrentarme al desastre que dejé atrás. ―Señora…llamaré al personal para que… ―No es necesario, Giuseppe. Lo haré y si quieres echarme una mano, no me vendría mal ―respondo dándole una pequeña sonrisa cansada pero honesta. Él asiente, con esa expresión de resignac

