La presencia de esta mujer me desconcierta, más por la forma en la que se atreve a hablarme. No es un buen momento…tengo cambio de horario en mi sistema, no estoy nada feliz porque estoy escogiendo el vestido para mi boda obligada con un hombre que me desquicia por completo y solo grita peligro en su mirada oscura. ―Regina, no creo que… ―menciona Pandora, pero la mujer la calla interponiendo una mano en su rostro. ―No vine a hablar con la lacaya de mi prometido ―espeta y siento que un tic nervioso se activa en mi rostro. No por cómo trata a Pandora, sino porque su tono de voz me está molestando. ―Ehi, sei un figlio di puttana. (Oye, eres una hija de perra) ―gruñe Pandora mandándola al demonio y yo no tardaré en hacer lo mismo. ―Escucha, seguramente no nos conocemos ni lo haremos. Pero

