POV Malachi Ferrari Varias horas después… Un lugar lejano. Alora deja escapar un enorme bostezo cuando despierta. Hemos llegado tan tarde a esta casa em el bosque en medio de la nada que, lejos de todos, solo nos quedó dormir. La luz de la mañana se filtra a través de las cortinas, dibujando sombras suaves en su piel expuesta. La camiseta que lleva se le transparenta con la luz tenue, revelando la curva insinuante de sus senos y el contorno de su cuerpo sin impedimentos de tela. No se ha puesto ni tanga ni sujetador. Estoy a punto de soltar la taza de café de lo mucho que la miro. Lo ha hecho a propósito, lo sé. Aprovechando que estamos solos, tentándome como la diabla que es. Sabe lo que provoca su desnudez en mí. Ella sonríe al verme, con un brillo travieso en sus ojos, y me guiña e

