POV Malachi Ferrari Verifico que Alora esté descansando en nuestra nueva cama, bajo nuestro techo, nuestro hogar. Luego de quedarse en mis brazos todo el camino, no ha dicho ni una palabra y no la culpo, el maldito de Dalton la hizo vivir una experiencia desagradable y si yo no hubiera llegado a tiempo…mierda, no quiero ni pensar en eso. La imagen de ella, vulnerable, luchando, gritando por ayuda, sigue quemándome por dentro, una herida que se niega a cerrarse. Ella toma un baño, se cambia de ropa y se acuesta en la inmensa cama. No comenta nada sobre las paredes de la mansión, pintadas en el exacto tono de sus ojos arándano, ni sobre los cuadros que he mandado a hacer con su rostro adornando los cimientos. No hace ningún comentario sobre la forma en que me he asegurado de trasladar toda

