Al reaccionar de lo que está pasando nos aproximamos a ella, su cara de confusión es enorme, pero no dijo e hizo nada por unos instantes no reacciona, aunque conociéndolo seguro quería derramar lágrimas, pero no lo iba a hacer delante de tantas personas, se excusa para ir al baño, obviamente no la íbamos a dejar sola, entonces la seguimos. Entra en el primer cubículo que encuentra libre y comienza a llorar, pero por los sonidos que hace estoy segura que se está tapando la boca para que los sollozos no salgan tan fuertes. Las demás no miramos con pena entre nosotras quizás sin saber qué decir, o esperar que se desahogue. Lo que se suponía iba a ser una fiesta termina pareciéndose a un velorio. —Katy cariño déjanos pasar —suplica Silvia después de un largo rato. —Déjenme sola por favor —

