—¡Señorita Bella! —Carter llega a mí con rapidez. —Carter, se desmayó—le hablo al chico ignorando el dolor en mi tobillo. —Hay que llevarla al hospital, está muy pálida. En cuestión de segundos ya hay un grupo de personas alrededor de nosotros. —Disculpe—me habla un hombre alto y delgado—Yo soy médico ¿Puedo? —se inclina a mí lado. — Sí, por favor. —no me separo de ella. Él hombre le toma el pulso, verifica su respiración. Pero su rostro no es muy bueno. —Tengo que llevarla al hospital. Mis ojos se llenan de lágrimas y mi garganta duele. Me siento tan asustada que mis manos tiemblan. Por un momento culpo a Thiago, por ser un imbécil y por hacer que mi amiga este así. El hombre toma a América en sus brazos y corre hasta el hospital que está en el frente. Un grupo de personas las cu

