Es una palabra desagradable. Puta. Alena se quedó mirando la palabra que había garabateado repetidamente en su cuaderno: "Puta". Acababa de terminar de investigar la palabra, o más bien la vocación de lo que se denominó “la segunda profesión más antigua del mundo”, y comenzó a hacerse las preguntas que había evitado hasta ese momento. ¿De verdad anhelo el abuso psicológico? ¿Tengo baja autoestima? No lo creo. Pero está la cuestión de la supervivencia económica. Necesitaba dinero para seguir adelante, lo cual era evidente. ¿Pero a cuántas feministas hice que se revolvieran en sus tumbas mientras me corría en una polla tras otra y aun así terminaba queriendo más? Más concretamente, se dio cuenta de que había disfrutado muchísimo de su noche con los chicos. Y, sin embargo, esta noche tení

