Nadie te hará daño.

1802 Words

Me levanté dejando besitos en la carita de Selim y él rió fuerte, un sonido que me arrancaba sonrisas aunque el resto del mundo estuviera en caos. Observé cómo Mireya entraba con nuestro desayuno, silenciosa pero impecable, colocándolo con cuidado sobre la mesa junto a la cama de Selim, aunque él todavía seguía dormido, acurrucado entre mantas. —Buenos días, Sultana, yo misma lo preparé —dijo, inclinando un poco la cabeza, con esa mezcla de respeto y lealtad que siempre la hacía brillar. —Muchas gracias, Mireya —le respondí, tomando asiento —. Bendito sea Alá por un día tan hermoso… —musita ella. —Bendito Alá… —dije, acariciando mi vientre con ternura—. Sabes, yo no creo mucho en los dioses, pero ahora… ahora quiero creer en todo lo que pueda, con tal de proteger a mi hijo. Mireya me

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD