Sin querer Carlos logró producir en Alissa un sin número de sentimientos, nunca intentó besar a Sebastián, nunca se acercó lo suficiente aunque el la rechazara, nunca le robó un beso, dejó los coqueteos por los cuidados, Sebastián tenía razón cuando le dijo que parecía su niñera, ¿y si le roba un beso? ¿Y si lo seduce?.
Al día siguiente se compró un vestido precioso y se arregló, se armó de valor y salió rumbo a la casa de los Martino con la firme idea de intentar reconquistar a Sebastián, no se rendiría tan fácil, ¡no señor!.
Fue la madre de Sebastián quien la recibió y su rostro simplemente no fue el más agradable, aunque para Alissa no significó nada, -- ¡Hola señora! Vengo a ver a Sebastián, ¿ Se encuentra en casa?-- el rostro de la mujer palidecio y no supo que contestar -- no se preocupe señora Lucía, no planeo molestar, ¡mejor me retiro! -- ¡para nada Alissa!-- de repente se escuchó la voz de Lorenzo Martino quien se veía feliz de encontrarse con ella y la arrastró hacia dentro de la casa invitándola a dirigirse a la segunda planta donde estaba la habitación de Sebastián, Alissa agradeció y se encaminó hacia su objetivo.
Antes de tocar se acomodo el cabello y dió ánimos para lo que estaba a punto de hacer, ¡reconquistar al hombre que ama!.
Tocó la puerta -- ¡largo!-- gritó de inmediato un enojado Sebastián, pero no llegó hasta ahí para rendirse antes de intentar nada, así que abrió la puerta con su mejor sonrisa, misma que de inmediato se convirtió en un gesto de orror al encontrar a Sebastián en la cama con otra mujer, -- ¿!Alissa que demonios haces aquí!? ¡ Retiraré porfavor!-- el golpe fue certero y por un instante Alissa no pudo reaccionar, se quedó mirándolos hasta que logró girar para salir de la habitación y trató de correr para alejarse, pero su cuerpo no le respondía, sus piernas temblaban y su corazón parecía detenerse, sus pies pesaban y su vista se estaba nublando hasta que tropezó con una pequeña maceta que perdió el control y cayó escaleras abajo sin poder hacer nada para evitarlo.
Al abrir los ojos se encontraba en el hospital con un fuerte dolor de cabeza y un brazo roto, y a decir por su madre fue afortunada por qué sus lesiones en la cabeza no pasaron de moretones y raspones, -- ¡ay mi niña! Nos has dado un buen susto mi amor-- -- ¡Lo siento mamá! no era mi intención, es que…-- Alissa se echó a llorar inconsolable y su madre no pudo hacer más que abrazarla, consolarla -- tranquila mi niña, te prometo que todo esto va a pasar y este corazón roto va a sanar, te lo prometo mi amor-- Alissa se aferró a su madre y lloró, simplemente lloró y lloró hasta que se quedó sin fuerzas y finalmente se quedó dormida.
Eran tantos los pensamientos que pasaban por su mente, recuerdos hermosos de su relación con Sebastián se mezclaban con los sentimientos amargos que éste mismo le estaba provocando en el presente y es que no dejaba de sentirse comprometida con el antiguo Sebastián, el que la amaba, el que quería pasar el resto de su vida junto a ella, el que le entregó ese anillo que ahora le provocaba tanta tristeza y al mismo tiempo le daba una esperanza…¡si!, se estaba aferrando a la esperanza de que Sebastián finalmente recordara y junto con sus memorias volviera el gran amor que hasta hace poco le tenía, pero en el fondo la duda la carcomia con el sólo hecho de pensar en la posibilidad de que ésto no sucediera, ¿Que pasará si no recuerda?, ¿Que será de su compromiso?, De la promesa que se hicieron, de los sueños, de la familia que planeaban formar.
Al abrir los ojos se encontró con una sorpresa que provocó un salto en su corazón, el mismísimo Sebastián Martino se encontraba de pie frente a la cama de hospital en la que Alissa se encontraba, -- ¡Hola Alissa!-- ¿Cómo te sientes?-- El dolor que ella estaba sintiendo por los golpes no significaba nada frente al dolor en el pecho que le estaba impidiendo siquiera emitir un sonido
, -- lo siento Alissa, de verdad que lo siento mucho, yo…Sebastian!-- alcanzó a esbozar ella
--¡solo escucha Alissa por favor!-- Sebastián se adelantó a cualquier comentario que saliera de ella
--debi tener ésta conversación contigo desde hace mucho Alissa… pero no encontraba la manera y es que debes entender que para mí no ha sido fácil ésta situación y solo puedo sentirme agradecido por lo buena y paciente que has sido con todo ésto, pero Alissa yo no puedo evitar no sentir una conección contigo y no quiero seguir haciéndote daño, espero que lo entiendas-- Alissa entendió que no estaba ahí para tratar de arreglar las cosas ni por sentir arrepentimiento, él estaba terminando con ella, él la estaba desechando, ni siquiera se detuvo a pensar en el dolor que le estaba provocando a ella, solo necesitaba deshacerse del sentimiento de asfixia que esa mujer le provocaba,
Perdoname Alissa, pero no puedo seguir mintiendo, me enamoré de Marianne… simplemente sucedió…te juro que no era mi intención hacerte daño y por eso mismo creo que es mejor que terminemos el compromiso, espero que algún día me puedas perdonar-- Sebastián se giro y se fue sin mirar atrás
Alissa odió no poder controlar su llanto, odió no poder gritarle en su cara todo lo que le hacía sentir y se odió a si misma por no ser capaz de mantenerlo a su lado, de reconquistarlo, por no ser capaz de hacerlo sentir esa conección de la que Sebastián hablaba, solo se quedó ahí sin más fuerzas para luchar y lejos de aquel futuro maravilloso casada con el hombre al que amaba y que perdió en un instante.