RÒSE El salón de la cena de beneficencia estaba lleno de luces cálidas, mesas elegantemente y personas que se esforzaban por parecer sofisticadas mientras lanzaban miradas curiosas hacia nosotros. Liam y yo llegamos tomados de la mano, intentando proyectar la imagen de la pareja perfecta que todos esperaban. Por dentro, sentía que cada fibra de mi cuerpo estaba alerta; no era solo el espectáculo de los medios, sino la sensación de que cualquier movimiento en falso podía desencadenar problemas que ni siquiera podíamos imaginar. Los fotógrafos nos rodeaban en cuanto cruzamos la entrada. Flash tras flash iluminaba mi vestido n***o ceñido, y las preguntas susurradas se filtraban entre el ruido de la orquesta en vivo. Liam se mantenía a mi lado, rígido, pero protector, con una sonrisa calcula

