Seis Meses Después
Punto de vista de Rosalyn
—Te ves tan hermosa, mi amor —dice mi madre con lágrimas en los ojos.
—Gracias, mamá, me siento hermosa. Aún no puedo creer que nuestra ceremonia de Alfa y Luna sea en dos días.
—Vas a ser una Luna increíble, Rosalyn. Mi hijo no podría tener una compañera más perfecta, —dice Maureen. Mi vestido es de corte A y llega hasta el suelo. Es color verde azulado con una faja negra para combinar con los colores de la manada.
Addison entra en la habitación con un hermoso vestido rosa claro. Se ve fantástica, y no puedo esperar para bailar con mi mejor amiga. Después de mi último encuentro con Bryce en la habitación de Reese, me he asegurado de pasar más tiempo con Addison. No solo porque amo a mi mejor amiga, sino porque quería reparar mi relación con Bryce.
Después de repasar sus palabras hirientes, me di cuenta de que mi hermano está celoso. Celoso de que estoy destinada a estar con su mejor amigo. Celoso de que él esté pasando tanto tiempo conmigo. Antes de que Reese me anunciara como su compañera en la fiesta, él y Bryce eran inseparables. Sentía que estaba perdiendo a su mejor amigo y no puedo imaginar lo doloroso que debe ser eso.
Esperaba que mostrarle a mi hermano que me importaban sus sentimientos asegurándome de que tuviera tiempo con Reese aliviaría la tensión entre nosotros, pero ahora no tenemos absolutamente ninguna relación. Me rompe el corazón haber perdido a mi hermano.
Emmett está tan confundido como yo por su comportamiento. No les he contado a mis padres sobre el cambio en mi hermano. Desde que Bryce se mudó a la casa de la manada el día después de nuestra discusión, no han tenido la oportunidad de ver cuánto me odia de primera mano. Como Reese quería a su Beta cerca, Bryce se mudó a la habitación junto a la suya. Es en realidad la única vez que he visto a Bryce, pero ni siquiera me mira.
Sé que parte de esto es la orden del Alfa, pero parte de ello es que Bryce me odia. Puedo sentirlo emanando de él cuando nos cruzamos. —Rosalyn, ¿en qué piensas tan intensamente? —Pregunta Maureen. Sonrío
—Solo en lo afortunada que soy de que la diosa me eligiera para estar con Reese. —Una cálida sonrisa se extiende por su rostro.
Después de regresar a la manada, me dirijo a mi dormitorio. En el camino de regreso a la manada comencé a sentir mucho calor. Los hombres lobo generalmente tienen calor, pero esto era diferente. No estoy segura de qué me está pasando, pero sé que mi madre se pondría histérica, así que me lo guardé. Enciendo mi aire acondicionado y me acuesto en mi cama. —No tienes que preocuparte, mi perfecta Rose, no hay nada malo contigo —dice una suave voz en mi mente.
Inmediatamente me incorporo, el pánico y la emoción recorren mis venas. Nunca esperé conocer a mi loba hoy. Normalmente se presentan en nuestros cumpleaños. Mi cumpleaños es en realidad el día de nuestra ceremonia. —Rose, mi nombre es Loba Zora. Soy tu loba. Estoy tan emocionada de finalmente conocerte —dice mi loba.
—Estoy emocionada de conocerte. ¿Podemos cambiar ahora? —mi loba se ríe y me encanta el sonido.
—¿Confías en mí, Rose?
—Por supuesto que sí, Loba Zora. Tú y yo somos una.
—Necesito que vayas al claro para que podamos cambiar por primera vez. Sé que quieres que Reese esté con nosotras, pero necesito que confíes en mí y no se lo digas. —Estoy confundida, pero no la cuestiono, después de todo, es mi loba. Me abro paso por la casa de la manada y salgo al patio sin encontrarme con mi familia, Addison o Reese. No me lleva mucho tiempo llegar al claro.
El calor que sentía antes ha vuelto, pero es peor. —Rose, cambiar por primera vez va a doler como el infierno. Desearía poder evitarte el dolor, pero no puedo. Algún dolor es simplemente necesario. Te prometo que, pase lo que pase, estaré contigo en cada paso. —Siento que mi loba está hablando de algo más que del cambio, pero me quedo callada.
—No luches contra el cambio, Rose. Confía en mí y entrégate a él, —mi loba dice. Tan pronto como mi loba deja de hablar, un dolor como nunca había conocido me atraviesa. Caigo sobre mis manos y rodillas. Mi piel parece estar en llamas. Trato de contener el grito que quiere salir de mis labios. Mis huesos comienzan a romperse y moverse. —Lo estás haciendo increíble, mi Rose, —dice mi loba Zora, y me aferro a sus palabras.
No estoy segura de cuánto tiempo pasa antes de que el dolor desaparezca tan rápido como llegó. Finalmente puedo abrir los ojos que había mantenido cerrados durante el dolor. Miro hacia abajo y veo pelaje plateado cubriendo enormes patas. Comenzamos a movernos hacia un estanque a lo lejos. Cuando finalmente veo a Loba Zora, casi lloro. Es tan hermosa y sus ojos son exactamente como los míos. —Loba Zora, eres increíble.
—Gracias, mi Rose. Seremos aún más increíbles juntas. Ahora creo que deberíamos correr un poco antes de regresar a la casa de la manada, —dice.
—¿Puedes decirme ahora por qué no podíamos tener a Reese y su lobo Lobo Fallon aquí para nuestro primer cambio? —Siento simpatía y amor fluir a través de nuestro vínculo.
—Pronto, mi Rose. Disfrutemos de una carrera por ahora. —Mi loba se lanza y siento como si estuviera volando.
Ver el mundo a través de los ojos de Loba Zora es indescriptible. Puedo ver el más mínimo detalle de cada flor y hoja. No tardamos mucho en regresar al claro. Me vuelvo a poner mi vestido amarillo de verano. Mientras me dirijo de regreso a la casa de la manada no puedo evitar sonreír. Tengo a mi pareja y ahora también a mi loba. Nunca he sido más feliz que en este momento.
Cuando llego a la casa de la manada, noto un dolor sordo creciendo en mi estómago. —Todo va a estar bien, Rose. Necesitamos hacer esto. Ve a ver a Reese. —Dice mi loba.
—¿Qué está pasando, Loba Zora?
—La pareja nos está siendo infiel. Está traicionando el vínculo con el que la diosa lo ha bendecido, —dice.
—Eso no puede ser cierto. No me haría eso. No ha mirado a ninguna otra chica. Además, no estamos marcados. No lo podría sentir.
—Rose, necesito que confíes en mí. —Trago el nudo en mi garganta y me dirijo al piso del Alfa. Camino por el pasillo que lleva a la habitación de Reese. Tan pronto como me acerco, mi corazón se hunde y la bilis sube por mi garganta. Los sonidos de gemidos y piel golpeando llenan el aire.
—¿Te gusta eso, verdad, amor? Toma todo de mí. —Las palabras de Reese destrozaron lo que quedaba de mi corazón. No solo me está engañando con alguna chica al azar. Es una chica de la que está enamorado.
Tomo una respiración profunda antes de finalmente empujar la puerta de la habitación sin previo aviso. Estoy segura de que Reese no cerró la puerta porque ningún m*****o de la manada tiene permitido estar en este piso. No estoy preparada para lo que veo. Mi pareja no está f**llando a otra chica. Está f**llando a mi hermano. Todo tiene sentido ahora. Tenía razón. Mi hermano estaba celoso. Solo me equivoqué sobre la razón. Cuando los ojos de Reese se encuentran con los míos, todo lo que puedo ver es miedo y culpa.
—Rosalyn, por favor déjame explicar —dice Reese mientras se retira del cuerpo de mi hermano. Eso es algo que podría haber pasado toda mi vida sin ver. Se baja de la cama y recoge sus pantalones cortos del suelo. Por primera vez miro a mi hermano. Está sonriendo como si hubiera ganado, y tiene razón, lo hizo. Reese es todo suyo. Me doy la vuelta sin decir una palabra a ninguno de los dos y me apresuro por el pasillo. Estoy casi en las escaleras cuando dos manos me agarran.
Giro y abofeteo a Reese tan fuerte como puedo en la cara. —No me toques nunca más.
—Rosalyn, por favor, eres mi pareja. El amor de mi vida. —Echo la cabeza hacia atrás y río.
—Es gracioso porque te acabo de escuchar llamar a mi hermano tu amor. Entonces, ¿cuál es, Reese? ¿Soy yo tu amor o es Bryce? —La expresión de dolor en su rostro me hace querer derrumbarme, pero me niego a permitir que él o Bryce vean eso.
—Los amo a ambos —susurra.
—Bueno, eso es una pena porque en el momento en que te vi f**llando a mi hermano, cualquier amor que tenía por ti murió. —Da un paso hacia mí, y yo retrocedo.
—Por favor, Rosalyn, no digas eso. Te amo. Eres mi pareja y Luna. Podemos hacer que esto funcione.
—Deja de ser tan egoísta, Rosie. Vas a tener que aprender a compartir, —dice Bryce mientras se coloca al lado de Reese.
Miro entre los dos y enderezo mi espalda.
—Yo, Rosalyn Rain Myers, te rechazo, Reese Michael Orick, como mi pareja y Alfa.
—No —grita Reese antes de caer de rodillas.
—Maldita perra patética. ¿Cómo te atreves a rechazar a tu pareja? —Bryce me grita. Antes de que pueda responder, el puño de Bryce conecta con mi mandíbula. La oscuridad me envuelve, y recibo con agrado el entumecimiento.