Alana Desde que desperté no hago más que comer por los nervios que tengo, no es nada fácil prepararte para enfrentar algo como lo que voy a hacer yo. Dante ya me advirtió que hacerlo me puede hacer daño pero no puedo parar. Me acompaña y me da palabras de aliento aunque con sus bromas y su ego solo me hacen reír. Como ya se lo dije, casi lo hace perfecto. Solo faltan cuarenta minutos para llegar y mis piernas están inquietas. No puedo con la felicidad y los nervios son embriagantes, camino de aquí para allá y Dante solo me observa sentado. __ Me estas mareando Alana, por favor cálmate, te hará daño - dice con voz cansada, se levanta y me toma de los hombros, me lleva a sentarme donde estaba él antes - Por esta vez no pienses tanto, todo saldrá bien __ Pero es que ... __ Es

