Dante Camino con él siguiendo mis pasos hacia el sótano donde yacen colgados de sus manos los tres tipos con las caras deshechas por los golpes propinados por mis hombres. En sus estómagos hay mas marcas de golpes y eso es lo mínimo que merecen. Uno de los hombres que hay toma un balde con agua y se los lanza para que despierten en cuanto me ven llegar. Sonrío para mí cuando ellos me ven asustados y comienzan a llorar como unos niños pidiendo el perdón que nunca obtendrán. Me quito la camisa y se la doy a Uriel tomando las dagas vikingas que hay sobre la mesa ante sus temerosos ojos que observan mis movimientos. __ Como se los dije antes, pagarán por lo que hicieron - me río pasando el filo por el estómago de un saco de mierda. __ Señor, le juro que no sabíamos - suplica uno y

