POV MOHAMED
Llegar a mi tierra después de varios meses recorriendo las diferentes negocios y sucursales de las empresas familiares resulta refrescante
Más aún cuando sé que mi harén espera deseoso y listo para complacerme, cada vez que retorno es motivo de festejo y no es para menos cuando soy uno de los hombres más poderosos y respetado de los territorios Emiratos.
Todos saben quién es Mohamed Östürk dueño del IMPERIO ÖSTÜRK uno encargado de enriquecer a el 60% de las personas de este continente y no es exageración puesto que quienes trabajan de manera legal son personas que rápidamente generan una fortuna estable y además también están quienes participan de una manera u otra en lo referente a el ilícito.
Por qué limitarse a ser un multimillonario empresario cuando también puedes ser un mafioso poderoso, reconocido y temido
Y más aún sabiendo los dotes sanguinarios que he heredado.
Mi gente se moviliza a recibirme en el helipuerto privado que poseo.
Sherezade me recibe y no es para menos mi sonrisa si es una mujer realmente hermosa, tiene 27 años y es la concubina mayor, mi mujer por así decirlo y la encargada de mantener todo en orden en mi harem.
Besa mi mano después de haber recibido mi portafolio y guiarme hacia la camioneta que espera por mi, una vez en el vehículo retira el velo que cubre su larga melena azabache, sabe que como mi mujer debe estar perfecta en público así solo sea personal de seguridad pero una vez en privado se convierte en la perra la cual su única motivación es complacerme.
Rápidamente sube a mi regazo después de pedir permiso y la premio besando sus delgados labios por la labor que ha hecho en mi ausencia
Su voz es ley para todos cuando no estoy ya que es la segunda a cargo, su vida me pertenece y ella lo sabe por eso me venera, obedece y protege a pesar de todo.
Llegamos a la mansión y rápidamente bajamos, todo luce perfecto los empleados se movilizan a darme la bienvenida, todos se organizan en fila rectos y en pleno silencio al menos hasta que una pequeña niña de rizos oscuros aparece en medio de gritos de emoción a recibirme.
- Mohamed! - chilla saltándome encima - por Allah! Estás aquí.
- Hola Hurrem, como está mi bella y revoltosa hermana?
- No seas molesto, - me reprende dando una palmada en mi hombro - te extrañe! - murmura en el hueco de mi cuello y mi estómago se comprime al percibir la humedad de sus lágrimas contra mi piel.
Me aparto de los demás después de asentir a mis empleados que retornan a sus labores mientras me encamino a la sala con mi hermana a cuestas, ella y mis padres son lo que aún me mantiene cuerdo.
Sherezade viene a mis espaldas divertida con la situación cuando después de un rato, Hurrem empieza a narrar su visita a el centro deportivo que se inauguró semanas atrás, todo es una mar en calma y me dedico a pasar tiempo con la única persona que logra doblegarme y mantenerme a sus pies, mi hermana.
- De verdad me extrañaste? - pregunta Hurrem en medio de un bostezo cuando la llevo a su habitación.
- Como no tienes una idea, pequeña revoltosa.
- Si es así, entonces por qué te vas por tanto tiempo? - interroga cuando la dejo sobre la cama y la arropo luego que ella se ha encargado de prepararse para dormir - esta vez cuánto te quedarás?.
- No planeo irme, ahora estaré más tiempo a tu lado; estás creciendo y debo protegerte de los varones.
- Todos dicen que soy bonita.
- Porque lo eres, la niña mas bonita y traviesa que puede haber y yo soy... soy tu hermano mayor y te voy a proteger siempre. - dejo un beso sobre su coronilla antes de caminar hacia la puerta y tras apagar las luces murmuro - ahora descansa.
A las diez de la noche después de la cena de bienvenida de despido de mis padres y de Hurrem, tengo cosas que hacer, la seguridad me espera y después de subir a la camioneta me encamino hacia el palacio Günah
La casa del pecado, mi reino.
El palacio Günah es una edificación preciosa en la que todos mis deseos se cumplen, mi harém habita en él, hasta el momento tengo doce mujeres dispuestas a satisfacer las más oscuras fantasías y en recompensa las mantengo seguras, limpias y bien cuidadas.
Estudian, hacen lo que desean con una única condición, fidelidad y lealtad a mi, su amo.
Trueno mis dedos ansioso mientras me pierdo entre las calles de Adana, las pintorescas edificaciones se van perdiendo en el trayecto y cuarenta minutos después visualizo los bordes externos de la muralla que protege a mis mujeres.
Mientras nos acercamos a la mansión el sonido típico del kanún, el Ney y el laúd me recibe, desciendo del vehículo cuando el perímetro está limpio y con paso seguro entro por las enormes y pesadas puertas de madera que se abren de par en par para mí
Sonrío satisfecho ante la vista de lo que mis mujeres han preparado para mí, algunas danzan moviendo sus caderas con vestiduras que revelan la perfección de sus cuerpos, algunos curvilíneos, otros esbeltos, uno en especial llama mi atención, sonrió en su dirección viendo cómo se acerca sin detener los movimientos insinuantes de su cuerpo.
-
Ranhia - saboreo su nombre deleitándome mientras recorro su cuerpo apreciando lo que se ha hecho - te ves exquisita
- Le gusta mi amo? - pregunta juntando sus tetas operadas de manera descarada - están listas para usted, ya estoy recuperada - se acerca a mi oído tras pedir permiso a lo cual accedo - de verdad quiero agradecerle por este regalo.
- Será más tarde, ahora quiero verlas a todas y disfrutar de lo que prepararon para mí.
Asiente y se aleja solo un poco para traerme una bebida, me pierdo en el placer de tenerlas, de disfrutar de ellas y de saber que son felices sin egoísmo y siendo inteligentes al estar conmigo.
Samira me guía hacia mi asiento en el centro de el gran salón, la rubia es mi favorita, una preciosa dama con ojos azules, piel clara y largo cabello como hilo de oro, su historia es simple, una chica dulce que accedió a pagar las deudas que su padre dejó tras su muerte y para ayudar a su madre enferma viajó a Adana para trabajar en casa de un ser ambicioso, este quedó prendado de ella como un demente tanto así que se aprovechó de ella y al enterarse de su embarazo, la lanzó a la calle.
Melek detuvo aquella tarde el andar de mi vehículo y como siempre abogó por ella; accedí a ayudarla pero no fué suficiente, ella solo tenía diecinueve años y ya estaba viviendo una de las peores experiencias que una mujer puede pasar, la pérdida de un hijo.
la traje al palacio donde mis médicos la atendieron, accedí a pagar las deudas de su familia y tiempo después el funeral de su madre, sola y llena de miedo me ví incapaz de abandonarla a su suerte así que le ofrecí trabajo aquí, a lo cual accedió, dos años después y al ver cómo mis mujeres vivían, vino a mi lecho y me ofreció su cuerpo, la tomé como amiga y poco a poco se ganó lugar en mi corazón, ahora es una de mis mujeres, estudiosa, bella y valiente.
cuando veo sus intenciones de alejarse, la atraigo a mi y la beso dejando que se siente sobre mi regazo, la suavidad de sus labios regordetes me nubla y su gemido bajo es lo que necesito para desprenderme de ella y darles a sus hermanas la atención que merecen.
Los bailes eróticos no se hacen esperar y bebo tranquilo viendo cómo se tocan entre ellas para mí disfrute, sus gemidos son acompañados por los acordes del citar que logra avivar la llama que hace meses no me permito liberar
Mis mujeres me son fieles por lo cual yo correspondo siendo leal a ellas no porque deba hacerlo si no porque me complace saber que se sienten seguras y satisfechas al saberme suyo.
La media noche llega y para este punto ya hemos dejado el gran salón de la mansión y nos hemos desplazado a la parte trasera donde una piscina climatizada nos recibe.
Una a una van entrando a la piscina descubriendo sus cuerpos con bikinis en medio de risas, la música ameniza todo hasta que permito a una de ellas acercarse, Jazmín desprende uno a uno los botones de mi camisa para dejarla a un lado, acaricia los músculos de mi torso antes de agacharse, retira mis zapatos después de soltar los cordones, sin despegar sus ojos de mi libera mis pies y luego sube a mi pantalón desatando la hebilla, y luego el botón de mi pantalón, baja la corredera y la ayudo poniéndome a un lado para facilitar su trabajo, muerde su labio de manera tentadora viendo mi hombría endurecida aún oculta bajo los bóxer
La ayudo a ponerse de pie cuando tiene la prenda por completo en sus manos, la dobla y deja en la silla a mi lado, acaricio su rostro, su cuello hasta deslizar una de mis manos a su espalda donde mi mano eriza su piel soltando el nudo del pedazo de tela que limita mi visión de sus hermosas tetas morenas.
Cae y mi mano se apodera de la derecha mientras la otra toma una de sus nalgas apretándola hasta hacerla gemir, la pego a mí para que sienta lo duro que me tiene y vuelve a gemir muy cerca de mi boca, le permito besarme pues de verdad sus labios me provocan, miro en dirección a la piscina donde las demás miran la función que estamos ofreciendo.
Cuando se percatan de mi mirada saben lo que tienen que hacer, suelto a jazmín para que tome un poco de aire antes de poner mi mano en su hombro como una señal clara de lo que deseo
Se relame los labios en medio de una sonrisa antes de dejarse caer de rodillas y apoderándose del falo erecto que aún se encuentra preso en los bóxer.
Aparto la mirada dejándola que acaricie antes de deslizar la prenda por mis piernas hasta dejarla a un lado con el pantalón y la camisa, en la piscina se ve como mis mujeres salen retirando una a una los bikinis quedando desnudas para mí, algunas se acercan buscando un poco de contacto de mi parte.
Cierto es que los meses que estuve fuera ha Sido una tortura para ellas así como para mí, así que planeo dejarlas satisfechas y yo liberarme en sus interiores con toda la fuerza que pueda, necesito dejar de pensar en lo que no pudo ser y disfrutar de lo que tengo seguro en este lugar.
Cuando jazmín libera mi m*****o y lame el glande Ranhia se a acercado por completo, la tomo por la nuca e impacto mi boca contra la suya dejándome consumir por el deseo de poseerlas
La boca de jazmín hace maravillas en mi cuando mete por completo el pene duro haciéndome gruñir y gemir por lo ajustada que se siente su garganta, las arcadas se hacen presentes y la estimulación es deliciosa.
Bajo a las tetas de ranhia chupando sin piedad sus pezones después de asegurarme que las suturas estén perfectamente cicatrizadas, gime con fuerza cuando meto tres dedos de golpe en su coño que me recibe dichoso en su interior, se mueve abriendo más las piernas dandome mayor acceso a su esponjoso y caliente coño
La humedad es excesiva así que meto y saco los dedos haciéndola gemir con más fuerza, sus paredes me comprimen los dedos al tiempo que jazmín lo hace con la cabeza de mi v***a en su garganta.
Toco el punto sensible en el interior de Ranhia logrando que su orgasmo se precipite, haciendo temblar sus piernas, la dejo recuperándose en el asiento a mi lado mientras jazz sigue con su trabajo sujeto su cabello en mi mano hecha un puño acelerando sus movimientos hasta correrme en su boca, chupa limpiando cada gota hasta dejarme sin rastro de mi corrida.
La ayudo a levantarse y tomándola en mis brazos me conduzco con ella a la piscina donde la siento en el borde antes de lanzarme en un clavado y nadar un poco, finalmente me acerco a ella donde me espera con los pies dentro del agua
La sorprendo cuando me acomodo en frente suyo y separo sus rodillas aún dentro del agua y la acerco más al borde, el agua escurre por mis pectorales hasta que siento manos en mi cuerpo y besos además de lamidas en mis hombros, cuello y espalda pero me concentro en retribuir lo que ella ha hecho por mi, retiro la prenda que oculta su coño de mi vista y me sumerjo entre sus pliegues viendo cómo se sostiene de sus manos, dejando su cuerpo inclinado hacia atrás, sus tetas brincan al ritmo de las embestidas de mi lengua en su interior, la como con ganas no dejando un rincón de su coño sin probar, chupo y jalo sus pliegues gozando de la textura suave y delicada, su clítoris me llama por lo cual lo ataco arrancando gritos de satisfacción por parte de ella
Acomodo sus pies en mis hombros sujetando sus muslos firmes, dejando su abertura contra mis labios, su cadera se balancea pidiendo más y se lo doy cuando dejo ir mis dedos en su canal muerdo su clítoris a la vez que presiono el botón que detona el derrame que me escurre por los labios, cae acostada aún gimiendo agitada mientras cabalgaba una a una las sensaciones que desencadenaron el orgasmo que acaba de tener, yo por mi parte me dedico a limpiar todo rastro de su corrida para dejar después un beso en su coño y palmear sus muslos.
Me aparto y sumerjo mi cuerpo alejándome de ella y de todas las demás nado hasta el otro extremo de la piscina llegando a los escalones dónde me acuesto viendo fijo el cielo oscuro de la noche, los pensamientos se agolpan en mi mente recordando esos ojos hechiceros y engañosos por los que habría estado dispuesto a abandonar todo, pero ella no me pertenecía Hyun Mi jamás sería mía
Regreso a el momento dirigiendo mi vista a las mujeres que yacen desnudas para mí, escuchando sus gemidos de placer mientras se masturban entre ellas buscando mi atención.
todas ellas están presas del deseo y después del tiempo que las he mantenido abandonadas por mis viajes de negocios, hoy podrán tener todos los orgasmos que deseen. Samira se acerca completamente desnuda a paso lento y cautivador, sus tetas se bambolean a la par de sus caderas que se mueven entre casa paso, llega a mi y tras asentir a su petición silenciosa, se sienta sobre mi erección, empalandose en ella hasta que nuestras pelvis se tocan, tomo sus tetas en mis manos y las magreo recibiendo el beso que me atrapa, gruño soltando su pecho izquierdo y bajo la mano hasta su culo donde dejo un azote fuerte ordenando que empiece a cabalgar.
la acaricio con fuerza, amasando su carne a la par que se mueve brincando aún con nuestros pechos unidos, abro sus nalgas pegándola más a mi de ser posible.
- Amo... - jadea entre el beso - te extrañé.
- Mi gatita...
acelera los embistes a la vez que la muevo llegando más hondo en ella, las sumisas nos observan y reacciono culminando la escena que estoy dando con samira, los besos y caricias son algo limitado con mis mujeres, este tipo de intimidad es algo que solo mantengo con dos de mis mujeres y que me encargo de mantener lejos de sus ojos, pero ahora he accedido a que ella me monte, la he acariciado como si la vida se me fuera en ello y he aceptado sus besos sin importarme las demás.
no puedo hacer esto.
Trago entendiendo que debo volver con ellas, porque se lo merecen y al igual que yo necesitan esto, necesito recordarme quien soy y lo que mi presencia representa, me retiro tras correrme dentro y al percatarme de su culminación, la bruma del deseo me lleva a moverme más rápido de lo esperado pero, ella lo entiende, lo sé cuándo la miro y sonríe mordiendo sus labios con serenidad.
llego al centro de la piscina donde mis mujeres me esperan, de entre ellas escojo a dos quienes se acomodan en la orilla con sus culos en pompa para mí, lamo la separación de sus nalgas hasta rozar con mi lengua sus clítoris hinchados, el calor de sus coños me atrae y no me mido cuando me adentro en una a la vez que mis dedos estimulan a la otra
La melodía de gemidos me avisa de los orgasmos que se desatan a mi alrededor, embisto con fuerza dejando que las preocupaciones y todo salga de mi mente, cacheteo el culo que ocupa mi vista antes de tomarla por el cabello hasta pegar su espalda a mi pecho y con la humedad de su compañera estímulo su clítoris logrando que se corra rápido, cae en el piso recuperando el aliento mientras voy con su compañera la ayudo a entrar a el agua y rodeo con sus piernas mis caderas adentrándome en ella, la empotró contra el borde y acelero golpeando con dureza su coño hasta sacar gritos que inundan el espacio donde prácticamente permanecemos solo dos de mis sumisas y la que estoy follando en la piscina
La penetró fuerte sintiendo sus uñas romper mi carne y su cuerpo temblar ante los sollozos de placer, sus lágrimas corren bañándole el rostro mientras blanquea los ojos, muerde su labio por lo cual la beso desatando los gemidos que terminan de borrar mi cordura
Todo es intenso, voraz y despiadado, mis embistes se vuelven frenéticos hasta que el semen sale disparado hacia su interior en varias descargas hasta chorrear hacia afuera, salgo de ella de inmediato dejándola antes en los escalones y nado un poco más evitando que mi cuerpo se enfríe antes de mandar a las dos restantes a mi habitación especial.
Ellas salen del agua emocionadas porque tendrán más placer del que sus compañeras sintieron, mi mazmorra les gusta por eso, porque las llevo a el límite hasta que sus cuerpos no pueden más.
Me quedo solo pensando mientras ellas esperan por mi, son las dos de la mañana y la brisa fría de la madrugada choca contra mi cuerpo ahuyentando el cansancio por el impacto del agua caliente en mi piel.
Estoy cansado pero para dormir se necesita más, esa madrugada follo hasta que el sol lanza sus primeros rayos cayendo en la inconciencia sobre dos cuerpos desnudos cubiertos de mi derrame.