Y con un simple no, incluyendo un berrinche que jamás creí conseguir a la perfección. Y con un por favor, no me siento bien y necesito quedarme en casa para que me cuiden, detuve el accidente que nos costaría la vida a todos. Olivia fue la insistente de querer salir, pero pude convencerla. Mamá se quedó en casa, preocupada por mí y papá recordó que tenía unos papeles importantes que revisar en su mini oficina que tenía en la habitación de ellos. Jugué al monopolio con Dylan y mamá mientras papá trabajaba. Los mellizos, al terminar la cena, se acostaron a dormir. La carcajada que soltaban ambos por algún comentario que intercambiaban, me hacía sentir tan satisfecha que no podía pedir más nada. El pasado era un hermoso presente. Mamá aguantó un rato más y cuando se la notó cansada, le d

