Sofía —¡¿Quién lo hizo?! ¡¿Quién entró sin ser invitado?! —Abraham está alterado. Mi mirada solo ve las marcas en mi brazo, sangrando una vez más —¡¿Cómo mierd@ lo hizo?! Todos ven a Raúl en un charco de sangre, la misma sangre que tengo en el cuello. La misma que me baña el escote y no se quita. Por primera vez tengo esa duda de si estoy respirando o solo se trata de una alucinación después de la muerte. Porque no es posible haber estado tan cerca de él y continuar con vida. Aún no lo creo y tal estupefacción no me permite hablar. Raúl tiene la garganta destrozada, puede verse el hueso hioides, la tráquea aún pulsa y la sangre no deja de salir, mientras las cuencas de sus ojos están huecos. La lengua le cuelga por la barbilla y muchos no se atreven ni siquiera a verlo. El que me pi

