Sofía. Pido la asesoría de un médico, el cual me explica algunas cosas que grabó en mi cabeza, mientras me dan un jarabe para erradicar la fiebre. —¿Dónde está? —le pregunto a una de las chicas de servicio. —Sofía, hay algo que debemos discutir. —me habla Dylan desde la sala con papeles esparcidos por todos lados —Te estoy diciendo que vengas, maldit@ sea. Me volteo yendo hacia él a grandes zancadas, llena de esa emoción que tanto disfruto, aún cuando me llena de problemas. —¡Eres un inconsciente! —le reviento la boca al abalanzarme sobre él con un puñetazo directo a su cara. Se va de espaldas, pero se levanta, tomándome de los brazos para ponerme contra el mueble, Me toma del cuello y le estampo la rodilla en la entrepierna, logrando que se doble debido al dolor. Me levanto y le

