Lo que parecía una semana, para mí fueron meses de lucha interna siendo ordenados de todas las formas posibles. No es que encontrase la luz, o que la tristeza de mi alma se desvaneciera cual olas en la orilla del mar, fue más bien qué una pequeña parte de mi vida pudo esclarecerse de alguna forma. En un momento de desesperación me fui de la ciudad, tomé mi pasaporte y me fui al único lugar en donde yo sabía que podía encontrar respuestas y lo curioso es que en realidad no sabía «dónde» era dicho lugar. Nadie además del Dr. Kent sabía de esa locura, pues fue él quien me motivó a salir y encontrarme a mí mismo, a verme desde otra perspectiva. Todo pudo haber resultado espantosamente peor de lo que él pensaba si no hubiera sido por que la conocí a ella, Ava. A veces te encuentras con person

