4. ¿ME PERMITES SER TU COMPAÑERO?

1593 Words
El sonido de la puerta de su habitación, la regresó a la realidad. Su madre entró, por lo que se incorporó en la cama. —¿Cómo te fue, mi cielo? —le preguntó ella, mientras se acercó y besó su frente. —Bien, mamá... ¿Y tú?, ¿Dónde estabas?. —Estaba con tu tía Nohora; me pidió que la acompañara a hacer algunas compras —explicó, encogiendo sus hombros—. ¿Y esa cara? —preguntó, achinado los ojos. —¿Qué pasa con mi cara? —respondió Fabiana, haciéndose la desentendida. —¡Hija! —la reprendió su madre—. No te hagas... Tienes un brillo especial en esos ojitos y una sonrisa, que ni te digo —aseveró. Ella rió, con nervios. —Mami... —Se aclaró la voz—. Lo que sucede, es que conseguí empleo —confesó y su madre la miró sorprendida. —¿Cómo que conseguiste empleo? —le preguntó, sin poder creerlo. —Sí, má... En una papelería, en el centro —respondió Fabiana—. Obviamente, es solo en las tardes, después de clases —aclaró. —Ay, hija, ¿Para qué necesitas un empleo?... Tienes paga la universidad, no te estamos exigiendo nada en la casa... No entiendo. —Yo sé, pero es que quiero ganar mi propio dinero y además, ocupar mi tiempo libre —rebatió, dedicándole una preciosa sonrisa. —No sé, Fabiana... Esto, tendremos que hablarlo con tu padre —respondió su mamá, levantando sus manos, en señal de rendición. —Má, tengo veintidós años, por Dios; creo que puedo tomar mis propias decisiones —dijo ella, con molestia. —Ay, hija... Sé que así es, pero si empiezas a trabajar, vas a descuidar la universidad y tú prometiste... —Yo sé lo que prometí, mamá, y voy a cumplirlo, ¿Ok?... —la interrumpió Fabiana—. Pero necesito que confíes en mí —concluyó, antes de abrazarla. —Claro que confío en ti, mi vida —susurró su madre y luego dejó un beso en el dorso de su mano. —¿Entonces, me ayudas con papá? —preguntó Fabiana, haciendo una mueca que hizo reír a la mujer que tenía en frente. Pues a pesar de todo, le tenía mucho respeto a su progenitor. —¿Tengo otra opción? —le respondió ella, entre risas y volvieron a abrazarse. ╰✦ ✦╮ —¿Me vas a decir qué te pasa, cariño? —le preguntó Antonia a su hijo, Thiago, mientras ponía la mesa para comer. —¿Qué me pasa de qué, mamá? —respondió él, sirviendo un poco de jugo en su vaso. —Mi cielo, te conozco como la palma de mi mano... Desde que viste a Fabiana, estás raro... ¿Pasó algo con esa niña? —cuestionó directamente. —No, mamá, ¿Qué tendría qué haber pasado?; la acabo de conocer, al igual que tú. —¿Seguro?, Porque estudia en la misma universidad a la que tú vas —rebatió ella, por lo que él la miró nervioso. —En la universidad hay muchísima gente, mamá... ¿Por qué tendría que recordar a una simple muchacha?. —Ay, hijo... —Antonia suspiró—. Está bien... Si no quieres contarme, no lo hagas, pero sé que algo te traes... Algo se traen los dos, porque mira la pobre cómo huyó —finalizó, antes de servir. Él negó con la cabeza, pero no respondió nada y ambos comieron en completo silencio. ✯¸.•´*¨`*•✿ ✿•*`¨*`•.¸✯ Las palabras de su mamá, lo dejaron inquieto; no entendía por qué estaba tan afectado, cuando ni siquiera había tratado mal a Fabiana en la universidad. Dio vueltas y vueltas en la cama, pero no lograba dormirse; su mente repasaba aquellos ojos cafés y aquel rostro de ángel, que no sabía con exactitud qué era lo que provocaba en él... O bueno, tal vez sí lo sabía, pero estaba intentando ocultarlo bajo la lástima. No supo a qué hora sus ojos empezaron a pesar y se quedó profundamente dormido. (***) La alarma sonó, haciendo que abriera los ojos con pesadez; se levantó, se dio una ducha; se puso una camiseta, un jean, unos tenis y ordenó un poco su cabello rubio, antes de bajar a desayunar. —Buenos días, madre —saludo a Antonia, besando su frente. Ella le sonrió. —¡Wow!. Que hijo más guapo tengo —lo halagó orgullosa. —No es para tanto, me puse lo primero que encontré —respondió él, encogiendo sus hombros. —No seas modesto... —se quejó su madre, sonriendo—. Ven, siéntate, que ya voy a servir —ordenó, por lo que Thiago se sentó a la mesa y con gusto, devoró todo lo que Antonia le preparó. Para él no había nada más delicioso, que la sazón de su mamá. ╰✦ ✦╮ —Tu madre me comentó, que conseguiste empleo —mencionó el padre de Fabiana, mientras desayunaban. Ella tragó el nudo en su garganta y asintió. —Así es, pá, pero es solo en las tardes, después de clases —aclaró, sin despegar la vista de su plato. —No sé... ¿Realmente es tan importante para ti? —indagó él, tomando el mentón de su hija, haciendo que lo mirara. Ella asintió, dedicándole una sonrisa tímida—. ¡Está bien!... Si eso es lo que quieres, no voy a impedirlo —concluyó, por lo que Fabiana se lanzó a sus brazos y llenó de besos sus mejillas. —Yo sabía que ibas a entenderme, papito... ¡Gracias! —dijo ella, con una enorme sonrisa. —Eso sí, hay una condición. —¿Cuál?. —Que no vayas a descuidar tus estudios, Fabiana. Como baje tu promedio, renuncias —advirtió, con seriedad. Ella suspiró y solo asintió, reprimiendo las ganas de rodar sus ojos; estaba tan feliz, que le importaban poco las condiciones de su papá. ✯¸.•´*¨`*•✿ ✿•*`¨*`•.¸✯ —¿En serio el señor Manuel no se opuso a que trabajes?... ¡Increíble! —dijo Deisy, asombrada, cuando su amiga le comentó lo sucedido durante el desayuno, con su papá. —Pues sí... No sé qué le habrá dicho mamá, pero lo convenció —mencionó ella, con una sonrisa en sus labios. Deisy le sonrió de vuelta y siguieron camino a clases. Iban cruzando el pasillo, cuando vieron a la pelirroja y a sus amigas, entrar al mismo salón. —Lo que me faltaba —susurró, por lo que su amiga le dio un apretón en el hombro, tratando de tranquilizarla. —¿Fabiana? —la llamó aquella voz, que ya estaba empezando a memorizar. Se giró y su cuerpo comenzó a temblar, al ver lo guapo que estaba el rubio; tomó aire y tragó saliva, antes de hablar. —¿Qué quieres? —respondió seria, mientras Deisy la miraba perpleja. —Entiendo que estés a la defensiva por lo de ayer, pero... —¡Pero nada! —lo interrumpió—. ¿Sabes qué?, no te preocupes... El hecho de que vaya a trabajar para tu madre, no quiere decir que tengas que tratarme —aseguró en voz baja, antes de tomar el brazo de su amiga y entrar al salón, seguidas por el joven. Para su "desgracia", tanto las amigas de Thiago, como él, iban a ser sus compañeros en la clase de informática, ya que era una materia que sí o sí, todos los alumnos de la universidad debían ver, lo que significaba que sí iba a compartir tiempo con el chico más sexy y cotizado del lugar, aunque la idea, en el fondo, no le disgustaba tanto; algo que su amiga Deisy, no pudo dejar de notar. —Definitivamente, esto era lo que te faltaba —murmuró ella, con burla, por lo que Fabiana sonrío y negó con la cabeza, mientras ambas tomaban asiento. ✯¸.•´*¨`*•✿ ✿•*`¨*`•.¸✯ —Bien, chicos... Para la siguiente actividad, necesito que se formen en parejas... Tienen un minuto —Ordenó la profesora. Evan, el amigo de Thiago, que también estaba en el grupo, se llevó a Deisy rápidamente. Fabiana se puso de pie, para buscar una de sus compañeras que estaba sola, cuando una mano la detuvo. —No tengo idea de qué haremos, pero, ¿Me permites ser tu compañero? —le pidió el ojiverde con timidez. Ella lo miró, sintiendo cómo su respiración aumentaba el ritmo; estaba a punto de decir algo, pero la voz chillona de la pelirroja los interrumpió. Había ido al baño y al regresar, obviamente, se enteró de la actividad. —Nené, las chicas me contaron de lo de las parejas, ¿Vamos? —pidió, a la vez que le dio una mirada despectiva a Fabiana. —No, Iliana —respondió él, con firmeza—. Ya le dije a la compañera, pero puedes ir con ella. —Señaló a la chica, que antes Fabiana había pensado para hacer la actividad. De mala gana, la pelirroja se retiró, casi echando humo por las orejas. «¿Acaba de rechazarla, solo por mí?» Pensó Fabiana e hizo un bailecito mental, que detuvo abruptamente. «¡Mierda!, ¿Por qué me emociona tanto?» se preguntó, sin poder explicarse lo que estaba sucediendo con aquel sexy rubio.
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