Me encuentro un poco cansada después de un día de trabajo con estos malditos tacones y a la ves ansiosa, hoy tendré la salida con Bruno y la verdad no sé qué esperar, él es directo y eso me intimida un poco. Salgo del trabajo y apenas doy un paso fuera del edificio mis pies protestan. Es por eso que tomo un taxi y voy a una zapatería a comprar unos calzados más cómodos. Apenas entro escojo uno más de mi gusto y cómodos, mis pies me lo agradecen apenas quito los infernales tacones y me coloco los elegidos por mí... los otros simplemente los lanzo a la basura, sé que son un regalo de Sandra, pero me vale eso más que un gesto de amor eran una tortura. Con un suspiro miro mi reloj de pulsera y me doy cuenta que voy sobre la hora para mi encuentro con Bruno, así que tomo otro taxi, mientra

