―No habrá ninguno― le da una última mirada a la mujer que nos mira con fuego en los ojos y nos marchamos dejándola soltando espuma por la boca ―pa´ qui, pa´ ya― escucho que dice Sinclair, no le presto atención y sigo caminando ―pa´ ti, pa´ mí― frunzo el cejo y decido seguir mi camino. No entiendo lo que dice ―pa´ ver y pa´ disfrutar― cansada de escucharlo decir cosas sin sentido, me detengo y al girar con gestos de manos le hago comprender que no lo entiendo. Él entiende mi pregunta y sonríe ―cuando caminas tus caderas se mueven de manera exquisita y tus nalgas se contonean de manera morbosa― quisiera enojarme con él, pero no puedo su gesto es gracioso y no hago más que reírme. ―Estás loco, ¿Dónde has aprendido eso?― lo tomo de la mano y nos sentamos en uno de los sofás que hay en el bar.

