Maldita sea Me quedé de pie en la puerta durante varios minutos mientras observaba cómo se alejaba su coche hasta que ya no pude verlo más. Todavía no podía creer lo mucho que me había dolido verla marcharse. El dolor agudo en mi corazón parecía seguir creciendo sin importar cuánto intentara apartarlo de mi mente. Abrí de golpe la puerta del estudio mientras intentaba contener lo que fuera que estaba sintiendo en ese momento. Esas emociones diferentes me invadían una y otra vez, como nunca antes había sentido. Antes de conocerla, nunca me dejaba influenciar por las acciones de los demás. En aquel entonces era bastante fácil aislarme de las personas, nunca se trataba de emociones, pero por alguna extraña razón, esta persona en particular se sentía extremadamente diferente. Definitivamen

