Maldita sea En ese momento mi mente estaba en todas partes mientras permanecía allí, desconcertado, mirándola. “¿Cómo sabes esas palabras?”, pregunté de nuevo. —Por supuesto que lo sé, Damine. Yo fui quien te lo dijo. —Respondió ella. Mis ojos se entrecerraron instantáneamente cuando esta información me tomó por completa sorpresa. —No bromees conmigo, Camilla —dije mientras cerraba la distancia entre ambas. Ella dio marcha atrás, sorprendida por la velocidad con la que la seguí hasta que su espalda quedó pegada a la pared. Nuestros rostros estaban muy cerca el uno del otro mientras yo la miraba y ella me devolvía la mirada. Mi cara estaba completamente seria mientras podía sentir la curiosidad creciendo dentro de mí. —No es una broma, Camilla. ¿Qué quieres decir con "tú fuiste quie

