Sam sopesó la situación. Sabía que debía alejar al Alpha de ella. Aunque aún no sabía cómo. Definitivamente mataría al cachorro cachondo de Sebastian y sus ideas... Bueno, se dijo que ya pensaría en algo, pero entre tanto, se hizo el desentendido y negó con la cabeza respondiendo a si conocía o no a Camelia. — No, John, no recuerdo que hayas mencionado a una mujer así jamás. Pero, ¿por qué te importa tanto? Solo es una puta humana, hay cientos de miles de ellas — dijo Sam, como restando importancia al tema y un escalofrío recorrió su piel cuando John le gruñó de forma amenazante. — TE PROHIBO QUE HABLES ASÍ DE ELLA, ¿ ME OÍSTE? — exclamó con su voz de puma. Y Sam asintió casi con resignación. — Creo que te he oído yo y todos los que están a un par de millas a la redonda John — afortu

