Camelia caminaba con paso vacilante hacia la oficina de John, sintiendo un nudo en el estómago que sólo se hacía más grande a medida que se acercaba. El miedo la envolvía como una tela invisible, haciéndola dudar de su decisión de presentarse allí. Pero sabía que debía hacerlo, que era importante y que parecía que otra alternativa no le quedaba. “ES LO MEJOR” se repetía en su mente, aunque no estaba para nada convencida de eso. Sin embargo, antes de que pudiera continuar avanzando, una mujer se interpuso en su camino. Era alta y de aspecto distinguido, como de unos 50 años, tenía un traje de falda y chaqueta gris y el cabello tirante hacia atrás. La hembra era la secretaria de John, una mujer de aspecto estricto y poco amigable. Una changer. La mirada fría de la secretaria parecía cuesti

