Cam, nunca pensó que acabaría en una situación tan incómoda como esa en la que se encontraba. Para empezar, odiaba probarse ropa, por las implicancias... siempre llegaban las miradas penosas y los comentarios desagradables. No importaba lo mucho que intentara amigarse con su aspecto, siempre estaban allí para recordarle que su valía solo podía medirse por el tamaño de su cuerpo... Su rostro reflejaba indignación y tristeza al verse obligada a probarse un traje nuevo de mucama por petición de Martha. Esta le había recalcado la importancia de que se viera bien, ya que iba a estar asistiendo y sirviendo a los invitados como mesera en el evento de celebración de John por su graduación. Aunque la mañana era soleada y cálida en la mansión, ella sentía un huracán en su interior. Con dudas la

