Dentro del baño, Evanya apoyó las manos en la pared mientras el agua seguía cayendo. Sentía algo extraño en el pecho, una mezcla de nerviosismo y deseo. Parte de ella se alegraba de acompañarlo, de compartir más tiempo con él. Otra parte se asustaba de lo que ese tiempo juntos podría despertar. Al salir, se secó rápido y eligió ropa sencilla, pero arreglada. Quería que él la viera bien, aunque no lo admitiera ni frente al espejo. Cuando abrió la puerta, Azran estaba de pie junto a la ventana, de nuevo con esa postura erguida que lo hacía parecer impenetrable. Pero ella no sabía qué hacía apenas unos minutos había estado a punto de irrumpir en el baño, atraído por el sonido de su respiración mezclada con el agua. —Estoy lista —dijo ella, su voz un poco más baja de lo habitual. Él giró ap

