—¿Quieres relajarte un poco esta noche? —preguntó él entonces, rompiendo el momento con una naturalidad que solo él podía manejar—. Mis ex favoritas están disponibles. Solo tienes que elegir. Brennan negó con un leve movimiento de cabeza, esbozando una media sonrisa que no alcanzó a sus ojos. El sexo siempre era bienvenido para soltar el estrés. Pero justo ahora no parecía algo apetecible. —No. De momento solo quiero beber. Quizá mañana. Pantera asintió, respetando la respuesta sin más. Ambos volvieron a su whisky, el silencio entre ellos cómodo, pesado, lleno de entendimiento. Afuera, la ciudad no dejaba de rugir, pero ahí, entre el cuero oscuro, el alcohol y el brillo tenue de las luces, solo existía ese instante: dos hombres bebiendo, planeando y esperando al amanecer. *** Sábado p

