Evanya jadeó cuando sintió cada centímetro del irlandés entrar mucho más profundo, intenso, y luego Pantera se posicionó de pie en suelo detrás de ella. Con una mano sostuvo su rostro, levantándolo ligeramente, y sus labios encontraron los de ella. Fue un beso intenso, posesivo, de esos que no dejaban dudas sobre quién podía reclamarla de esa forma. Su lengua y su aliento se mezclaron con el calor de su piel. Brennan se dejó caer en la cama preparándose para lo siguiente. Ella se inclinó hacia delante, apoyando las manos en su pecho, mientras Pantera lubricaba con un aceite especial la entrada de su culo. El masaje la hizo gemir, pero su gemido se desgarró cuando comenzó a penetrarla. Lo hizo lento, dejando que se acostumbrara a su tamaño y sonriendo con cada jadeo de ella ante la inva

