—Vamos, te llevo al baño. Hay que limpiarte esto antes de que se infecte. Evanya asintió, sin mucha fuerza. Dejó que Jenna la guiara, que la llevara lejos de la escena. No miró atrás. No miró a Caelan. Pero su cuerpo aún vibraba, no por el golpe, sino por algo más profundo. Algo que no sabía si iba a crecer… o a devorarla. El chorro de agua caía con fuerza desde la llave del lavamanos, rompiendo el silencio del baño con un estruendo constante, metálico, casi cruel. Golpeaba la porcelana blanca salpicando en todas direcciones, y por un momento, se sumergieron en aquel sonido. Jenna cerró parcialmente la llave para que el agua cayera más suave, tibia, y luego metió su mano bajo ella. La sostuvo unos segundos, asegurándose de que no estuviera demasiado fría ni demasiado caliente, y luego la

