La habitación oculta era un espacio vedado, donde el silencio era espeso como la oscuridad que decoraba cada rincón. Y sin embargo, esa noche, Evanya lo cruzaba. Pantera caminaba detrás de ella con pasos felinos, cerrando la puerta tras ellos. El lugar se desplegaba frente a ella como un altar a los excesos de la carne. Las paredes estaban cubiertas en terciopelo n***o y seda roja, los muebles eran de cuero bruñido, madera pulida y acero. Una gran cama dominaba el centro, flanqueada por estanterías cerradas, una cruz de San Andrés y diversos aparatos que ella no sabía nombrar. Todo parecía impoluto, elegante, hecho para la perdición. No era vulgar. Era lujurioso. Oscuramente exquisito. Era un sitio que se había construido cuando compró aquel club con la finalidad de usarlo el mismo. Y si

