El informe de Evanya Brixton y su mundo doméstico con Justin Carver ya estaba archivado en su mente. Ya no necesitaba seguir leyéndolo. Todo estaba claro. —¿Quieres que lo matemos? —preguntó Caelan sin rodeos. La voz del asiático se deslizó por la oficina como un murmullo casual, como si hablar de borrar a un hombre del mapa fuese tan simple como ofrecer un trago o apagar las luces. Y con Pantera… lo era. No sería la primera vez ni la última. Había hombres que no merecían respirar su aire por diferentes razones y en consecuencia, eran borrados del mapa. Pantera levantó la vista, lentamente. Sus ojos azules se encontraron con los del hombre que lo había acompañado durante años. Caelan no esperaba un sí inmediato. Sabía que él era más que un hombre poderoso. Pantera era una especie de arq

