18 Jeremy se apoyó contra el marco de la puerta de la pequeña habitación de hospital mientras vigilaba a Leilani y a Sammy. Una mujer mayor, a quien Sammy llamaba tía Anela, dormía en la silla que había junto a la cama. En su forma de ángel, él y Uri siguieron a las ambulancias hasta el hospital. Cuando iban volando Uri le lanzaba miradas de nerviosismo, preocupado por si hacía algo que interviniera en su trabajo. Uri no tenía de lo que preocuparse. Desde el momento en que Jeremy toco su pecho apartándole de Lani y Samuel, supo que no podría hacerlo. Tantos siglos trabajando como arcángel de la muerte habían hecho mella en él. No le correspondía a él decidir quién vivía o moría. No importaba lo difícil que le resultara, el trabajo debía hacerse. A Uri le habían encargado esta asignación

