Pov Paula. ¡Se quedó dormido! Simplemente se lanzó en mi abdomen y cerró los ojos durmiendose en el acto. Oigo sus ronquidos de perro con asma, y también su respiración pesada, como si hubiera entrado en un sueño profundo. Me levanto como puedo y busco algo para tapar mi cuerpo entre su ropa, y lo que hallo es una camisa de él que me queda como si fuera un enorme camisón, ya que llega a mis rodillas. Me acerco para ver si respira, y sí, está vivo. Lo volteo buscándole comodidad, para luego reparar su ropa, y… la sangre me vuelve a hervir al ver la marca de labial en su camisa. «¡Me fue infiel!» se atrevió a faltarme de tal manera sin importarle nuestro matrimonio, nuestra promesa ante Dios y sobre todo el compromiso que es esto. «No lo soporto» Restriego mi rostro con las palmas de

