Los últimos días mi vida se resume en sueños profundos y días tormentosos, cada vez me levanto por cosas diferentes; gritos, lamentos, ruidos y esta vez por algo muy diferente, sentí en mis pies un leve cosquilleo; el tacto de alguien es el motivo de mi estremecido cuerpo. Abro los ojos observando a la dirección donde siento que soy tocada y es un sujeto algo mayor, que se dedica a mirar los dedos de mis pies y mis uñas con mucho detalle, muevo mi brazo para intentar detenerlo pero estoy canalizada, tengo una intravenosa en mi brazo derecho, no sé qué sustancias me estarán suministrando pero se lo que sea no me deja mover. El hombre de unos cincuenta años, quien lleva puesto un traje y corbata, comienza a cortar mi ropa, los jeans que llevo puestos desde el día que me trajeron y el suéter

