Capítulo Catorce: Los hermanos son un dolor de cabeza. Ellen Mickalson. 28 de agosto. Caleb sale temprano a primera hora, escuchaba cada sonido y como sacaba los platos y la comida de la nevera para servirse el desayuno. Aquello me recuerda que las porciones están a punto de terminar. Luche durante treinta minutos contra el sueño y la necesidad de permanecer dentro de las tibias sábanas de la cama, pero quería hacer una buena acción desde temprano y ser una buena esposa para Caleb después de dejarlo encerrado el día de ayer. —Buenos días, esposo—anuncio con una sonrisa adormilada y los ojos entrecerrados por la hinchazón—Te deseo un feliz día, que todo te salga bien y vuelvas pronto. Agáchate para darte un beso en la mejilla—ordeno colocándome en la punta de los pies tratando de alcanz

