ALICIA Me recuesto contra el pecho de Darren y dejo escapar un bostezo de cansancio. Él me aprieta las caderas. —Solo unos minutos más, cariño, luego podrás irte a casa y dormir. El resto del viaje transcurrió sin incidentes y ahora estamos de vuelta en casa. Acabamos de bajar del autobús y Trevor está cargando nuestras maletas en el coche. —¿No puedes venir conmigo?—, le susurro, prácticamente aferrándome a él. Él se ríe y me besa en la cabeza. —Tengo trabajo, ¿recuerdas? Me aparto para mirarlo con un puchero. —Sí. Él sonríe y me agarra por ambos lados de la cara antes de inclinarse para besarme. Como ya he dicho antes, no soy muy fanática de las muestras públicas de afecto, por lo que lo empujo suavemente después de unos segundos. —Oye—. Llama mi atención cuando me distraigo c

