DARREN Han pasado unas horas desde que traje a Alicia a mi casa. Trevor ya le ha traído sus tareas escolares y algo de ropa para los próximos días. Ella ha estado durmiendo prácticamente todo el tiempo. La verdad es que me sorprendió mucho cuando Trevor me llamó para preguntarme si ella podía quedarse conmigo. Por supuesto que dije que sí. ¿Cómo iba a decir que no? Miro a la chica que duerme a mi lado y siento cómo se me frunce el ceño por centésima vez hoy. Verla así me duele en el pecho. Noto que su pequeño cuerpo empieza a moverse un poco. Supongo que eso es bueno, ya que es casi la hora de cenar. Trevor me dijo que le preparara sopa, ya que al parecer eso es lo que él hace siempre que ella se pone enferma. Le aparto un mechón de pelo de la cara. —Alicia, despierta—. Ella gime

