SIENNA Antes de darme cuenta ya estaba dormida nuevamente, me sentía totalmente frustrada con esta Sienna que no podía hacer mas nada que comer y dormir. Un marcado movimiento se sintió desde dentro de mi panza. Parece que sabia que me estaba quejando, en lo que ella me estaba convirtiendo. Inevitablemente se me escapo un risa. Frank estaba en el sillón de enfrente, hablando por teléfono con el ceño fruncido. Pero al escuchar mi risa, me miro y sonrió de igual manera. —Te llamo luego, tengo un asunto importante que atender.- le dijo a quien sea con el que estaba hablando y se paro para acercarse a nosotras. —Sabes que no pueden dejarme afuera de sus chistes o planes, somos un equipo.-levanto mi camisa y toco mi abdomen. No me resistí en lo absoluto. Me encantaba tener sus manos encima

