Frank La cara de Sienna era una mezcla de sentimientos en este momento, en realidad esperaba que así sea. Conociendo a mi mujer, sabia las grandes contradicciones que tenia dentro de su mente y su corazón. Ella no era de ese tipo de chicas que esperaban que le regalen el mundo en una bandeja de plata, ella iba a levantarse y trabajar duro para conseguirlo por si misma. Pero conmigo iba a tener que acostumbrarse, porque estaba dispuesto a consentirla hasta el cansancio. No me importaba tener que esforzarme para que aceptara mis regalos. —Frank yo no sé si puedo aceptarlo. Realmente es mucho para mí. No se si voy a poder dirigir una empresa, menos una tan grande. Es realmente una locura. —No estarás sola. Las cuestiones de negocios y acciones las podrá manejar mi equipo por el momento. L

