Capitulo XIII: La cita

1095 Words
SIENNA La conferencia de prensa me había dejado completamente agotada. Más allá del vaivén de emociones que sentí al ver a Frank, en la editorial sólo me dieron felicitaciones por mi desempeño, pero para poder obtener un puesto como Periodista oficial, debía redactar un artículo sobre el diputado Harper, para publicar en el diario de mañana. Digamos que el título me parecía un poco impactante por no decirte fueeeerte. "Crisis en el partido Demócrata. Complot interno. Frank Harper, el diputado que sueña con la Gobernación." En el escrito iba explicando uno por uno los rumores que circulaban en el ambiente político, mis fuentes eran confiables. Una y la principal de todas ellas era la mismísima Miley. Su padre y el padre de Harry eran parte de la cúpula del Partido Demócrata, por lo que la información era verídica y limpia. Llegue a una única y reveladora conclusión: Alguien en las entrañas del partido, no quería que Frank llegue a la Gobernación. suspire agotada y preocupada por el. ¿Realmente era así el ambiente Político? Frank no parecía un mal tipo o sobre todo con malas intenciones. era el único candidato con una imagen y ficha limpia. Seguí escribiendo, tratando de destacar sus principales virtudes, su carisma y conciencia social. Cuando llegué a la parte de tocar sus defectos, respire profundo y escribí el que para mi era su único y principal defecto. "El diputado Harper es limitado o influenciado directamente por su padre, con una presión constante del vicepresidente Clayton. ¿Podrá alguna vez ser el mismo? ¿El Diputado Harper es solo un títere de intereses mayores? " Definitivamente el equipo de comunicaciones de Frank iban a odiarme después de publicar esto. Pero no me importaba, de esto se trata el periodismo, además estaría bueno que el diputado Harper comenzará a replantearse su entorno. Leí y releí mi nota con una sonrisa en la cara, estaba totalmente segura. apreté enter y lo envié antes de arrepentirme. "mail enviado con éxito". Listo, esta hecho. Estire los brazos sobre mi cabeza, cansada por el largo día de hoy, el único camino que veía apetecible era el de acostarme y dormir veinticuatro horas. Estaba a punto de tirarme en mi fea cama, fea en comparación con la que dormí la noche anterior. suspiré negando con mi cabeza para que se me vayan estos pensamientos irrelevantes. Mi teléfono comenzó a vibrar. lo tomé rápidamente convencida de que era Miley o mi madre, me entusiasme pensando en contarles todo sobre mi magnífico día. era lo que tanto había esperado. Mi estómago cayó cuando vi el remitente. No era mi madre, ni Miley. Era la persona sobre la cual acaba de escribir mi nota. el mismísimo Frank Harper. invitándome a salir hoy. En dos horas. ¿Qué haría? Literalmente acababa de escribir un artículo bastante duro de el. Además el estaba comprometido, ¿por que me invitaría a salir? Tengo que terminar con todo esto de una buena vez. Era mejor si lo hacía frente a frente, para no mezclar las cosas. Traté de convencerme a mi misma. *OK. Fue lo único que atine a responder, como si eso quitara algo de lo que sentía internamente. Fui a mi vestidor para ver que carajos ponerme. No quería parecer provocadora, para que no me malinterpretara. Tampoco una mojigata, por que seria ridiculo despues de haber pasado una noche juntos. Ni mucho menos esas periodistas que nunca salen de su papel. A los veinte minutos había sacado toda la ropa de los cajones. al final me decidí por un vestido con cuello a la base. Fino y delicado, color n***o que llegaba hasta las rodillas. Era ajustado y marcaba exquisitamente mis curvas. Me saqué el rodete que tenía hecho y ondule mi largo pelo. Casi nunca lo dejaba suelto, era largo hasta mi cintura y brilloso. Miley siempre me obligaba a llevarlo suelto, aunque a mí me parecía poco práctico e incómodo. Me maquille solo un poco para no parecer que me esmere mucho en prepararme. Me vi en el espejo de cuerpo completo en mi habitación y realmente me gustó lo que vi. hace mucho tiempo no me sentía así de bien conmigo misma. Sobre todo el tener una cita. Alto ahi Sienna, esto no es una cita. Sólo vas a terminar, algo que nunca comenzó. El timbre del portero comenzó a sonar. Mis nervios se dispararon estrepitosamente. Tome apresuradamente mi cartera de mano y me dispuse a bajar. Cuando abrí la puerta, allí estaba. Apoyado sobre un auto que no era el oficial, con el que lo vi muchas veces. Era un Cámaro color n***o. Sus manos estaban en los bolsillos de un pantalón n***o que le quedaba pintado y una camisa blanca abierta que abrazaba sus definidos musculos. Su vestimenta le daba un aspecto relajado diferente al que se ve en los medios. Aunque si tenía cara de que había estado esperando un buen rato. Cuando cerré fuertemente la puerta, su mirada se dirigió automáticamente a mi. Me miro de arriba a abajo varias veces. Mi Sienna interior estaba orgullosa de lo que estaba provocando. Pero solo su mirada también tenía efecto en mi, un cosquilleo me recorrido la espina dorsal. Tal vez era una mala idea vernos. Pero era muy tarde para arrepentirme. Camine en dirección al auto y el saltó y me ofreció su mano. —Sienna, buenas noches. Déjame que te guíe hasta la puerta.-me dijo caballerosamente. el calor recorría mis mejillas. Aunque sin dudarlo estire mi mano para que la tomará. Abrió la puerta del acompañante y me invito a subir. Pude ver como corría con gracia alrededor del auto para subirse del lado del conductor. Una vez en el volante, arranco y mirándome me dijo: —No pregunte a donde vamos como el primer día, por que es sorpresa.-dijo entusiasmado cual niño. el viaje transcurrio tranquilamente y duró treinta minutos, habíamos salido de la ciudad hace bastante rato y subíamos por un empinado camino. —Ya estamos llegando, lo prometo.- dijo mientras miraba la pantalla. Lo estaban llamando. La pantalla decía Anne. mis pensamientos automáticamente vagaron en que era otra mujer y me paralice, hasta que el atendió por el alta voz del auto. —Sr. Harper le recuerdo la Cena con el Sr. Montgomery.-dijo suavemente una voz femenina. —Anne, se que tenia este compromiso. Pero cancela todo por hoy. Tengo asuntos personales más importantes que atender.- dijo mientras una de sus manos apretaba mi pierna. Me revolvi debido al cosquilleo que me producía su mano. Esto iba a terminar mal, muy mal.
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