capitulo XI: Hermano

1004 Words
FRANK Me estaba volviendo adicto al juego de poner incomoda a Sienna. Allí estaba ella, sentada con una libreta en una mano y con su otra mano levantada. Mi ego saltaba de alegría cuando veía como su cara se tornaba completamente roja y trataba de evitar el contacto visual. Desde que logre ubicarla en el salón, no había podido dejar de buscarla y mirarla. Aunque me preocupaba el hecho de que alguien de la prensa o de mi equipo, sobre todo mi padre, se dieran cuenta de mi preferencia por cierta periodista. Era algo que no aprobarían o en todo caso tratarían de usar en mi contra. Hoy sería un escándalo en todos los medios masivos de comunicación, sobre todo por este maldito compromiso. Un escándalo era todo lo que necesitaba para tirar a la basura mi imagen, mi candidatura. Para la cual me prepare toda la vida. Siempre fui consciente de las cosas grandes que estaban en juego. Volví a enfocarme en Sienna cuando escuche su voz. —Aquí editorial Princenton´s.- me sorprendió la determinación en su postura y en su voz. —Diputado Harper. Su supuesta postulación como candidato a la gobernación es un secreto a vivas voces, ¿Cuándo va a confirmarla? O es porque no tiene el total apoyo de su partido.-lanzo incisivamente. Me tomo desprevenido. Se podía ver el potencial que tenía como profesional. Me molesto su pregunta pero aún más el hecho de no poder intimidarla y afectarla como hace unos segundos. Se veía lo serio que se tomaba su profesión. Pero yo estaba listo para responder cualquier pregunta, lleva años de preparación el desarrollar la capacidad de disuadir. Saque mi mejor sonrisa para contestar. —Todas mis intenciones y mis energías están puestas para serlo. Pero el partido es el que decidirá el candidato de este espacio. Lo que sí creo que la última palabra la tienen los votantes y no la superestructura.- mire directamente hacia una de las cámaras. —A la ciudadanía hay que darle la importancia que se merece y esa es mi prioridad hoy y siempre. Espero haber respondido su pregunta. Sienna asintió desde su asiento mientras hacía anotaciones a toda velocidad en su libreta. —Siguiente pregunta.- indicaba la voz de la relatora. Así tuve una ronda de varias preguntas, las cuales eran mucho más tranquilas que la que hizo mi periodista favorita, a partir de hoy. Me toque la barbilla dos veces. Era la señal para mi equipo, era hora de terminar con la conferencia. En apenas unos segundos la seguridad se posiciono a mis espaldas. —Les doy las gracias a todos por venir y siempre apoyar estas causas tan nobles. Este humilde servidor siempre va a velar por los que menos tienen.- dije a modo de despedida y los aplausos comenzaron a resonar en todo el edificio. Baje del escenario saludando rápidamente, pero mis ojos la buscaban a ella. Era casi imposible, entre los empujones de la multitud. Ante el desborde de personas que querían llegar a mí, Daniel agarro mis hombros y bajo mi cabeza. Era el protocolo para evacuarme rápidamente del lugar. Al subir a la combi, eché mi cabeza para atrás y suspire cansado mientras me aflojaba la corbata. —Sr. Su hermano lo llama. Al parecer es de suma urgencia.- dijo Anne mientras me pasaba el celular. Su cara de preocupación me incómodo. Puse mi celular al oído. —Bill. Que sucede.- mi voz era dura. —Broooo, era solo una broma para Anne, vive exagerando absolutamente todo tu asistente. Tal vez le haga falta…-mis ojos se hicieron para atrás, ofuscado respondí. —Maldición Bill. ¿Dónde carajos te metiste?.-hace dos semanas no sabía nada de mi hermano. Su relación con mi padre era totalmente complicada. Igual que la mía, pero yo era algo más flexible. —Estoy en un bar que se llama Medussa, ¿por qué no vienes?.- pregunto totalmente relajado. Él siempre fue el hermano que no se estresaba, yo le decía Hippie. Hay veces que me gustaría ser como él, que no le interesaba el “qué dirán”. Pero no iba a poder funcionar en el mundo en el que estoy. —En cinco minutos estoy allí.- confirme sin dudarlo. Necesitaba ver a mi hermano, no solo para asegurarme de que estaba bien, sino porque yo le hice una propuesta hace dos semanas y nunca me contesto. Cuando entre al bar fue fácil reconocer a Bill, era la única persona que iba a beber a un bar al mediodía. Me senté a su lado mientras lo tomaba fuertemente por el cuello. El me abrazo por un segundo. Estaba por comenzar a retarlo por otra de sus desapariciones espontaneas cuando dijo: —Acepto Frank. Voy a ser tu jefe de campaña, pero con una condición. –dijo seriamente, mientras me miraba a los ojos. —Quiero a Papá fuera de esto o en el peor de los casos por debajo de mi rango. Era algo que iba a traerme muchos problemas, mi padre era una persona controladora, que a veces tenía buenas actitudes pero siempre la cagaba con su egoísmo y sobre todo por su manera de hacer las cosas. El siempre intentaba controlarme o imponerme determinada situaciones, yo lo sabía. Pero era mi padre. Sabia manejarlo, en cambio Bill no, siempre se sintió el hijo abandonado, ya que mi padre puso todas sus expectativas en mis hombros. Bill era un increíble profesional, estudio en el exterior y volvió hace dos meses a casa. Solo porque se lo pedí. Si iba a hacer algo tan grande como postularme como gobernador, necesitaba a Bill de mi lado. Era un negociador por naturaleza, sé que podría enfrentar este desafío con él. Por eso le hice la propuesta de que sea mi Jefe de campaña. No me importaba un carajo lo que dijera nuestro padre. —Está bien, tu primero Bill.- dije mientras estrechamos nuestras manos como sellando un pacto. —Bueno, en ese caso. Tenemos muchas cosas que hacer hermanito.
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