FRANK Cuando salí de la sesión, la euforia que sentía no podía llegar a aplacar mi sentimiento de culpa. Necesitaba a mi chica, necesitaba admitirle que yo era un tremendo idiota. Mi cabeza daba vueltas por el mismo tema, tanto que ni siquiera preste atención a los saludos de todos los diputados de nuestro partido, me abrazaban y festejaban. Yo no sentía lo mismo en este instante. mi teléfono comenzó a sonar. era Maverick, el guardaespaldas que aposté para cuidar a Sienna. su voz de terror me paralizó por completo. —Señor Sienna desapareció. Encontré su celular tirado, a la par de unas frenadas de algún automóvil. al parecer fue secuestrada.-mi corazón se partió en mil pedazos. Bill que estaba al lado mio pudo escuchar todo. —Frank, reacciona. -empezó a empujarme —Maverick, activa

