Capitulo XVII: Emergencia de amigas

1300 Words
SIENNA Me desperté por el leve dolor en los muslos que sentí al cambiar de posición en mi cama. Gemí, estirando mis piernas. Cerré fuertemente los ojos para tratar de entregarme al sueño nuevamente. MI ARTÍCULO. Inmediatamente me senté en el colchón como un resorte. Había cometido un error enorme. Anoche había tratado mil veces de contarle a Frank que el día de hoy iba a ser publicado el artículo que escribí sobre él. Quería explicarle de dónde había conseguido información y el porqué de mis razonamientos, sobre todo de las traiciones que se cometían a sus espaldas. Pero el maldito no dejaba de besarme, y cada vez que intentaba hablar sellaba mis labios con otro beso. Seguro que pensara que no confío en él o peor aún, que soy una periodista buscona que trata de sacarle información. Agarré mi celular y al desbloquearlo estaba abierto su contacto. Mi Frankie. Me reí recordando como anoche me pidió mi celular para anotar su número y el mismo agendarse de esa manera. Me confesó que solo su familia y pocos amigos le decían de esa manera cariñosa. Decidí sin dudarlo escribirle un mensaje. *Hey Frank. ¿Podemos hablar? *Llámame cuando leas esto y puedas. Eran las once de la mañana, el mensaje no le había llegado. Pasó un minuto y volví a revisar el mensaje. La ansiedad me carcomía por dentro, no quería que él me malinterpretara o pensara algo de mi persona que no es cierto. Al rato, el timbre del portero comenzó a sonar repetidas veces. Emocionada corrí a abrir la puerta pensando que podía ser Frank. Pero no. Era Miley. Miley me miró sospechosamente por mi cara de decepción al verla. No era porque no quisiera verla, es que me moría por hablar con Frank. ¿Por qué pensé que vendría a buscarme? Que absurda. Miley se tomó el pecho con un gesto exagerado, actuando como si estuviera ofendida. — ¿Así me recibes maldita perra?- exclamó en un tono gracioso y pasó por mi costado entrando al departamento. — ¿A quién esperabas traviesa? Obviamente te conozco y estoy cien por ciento segura de que esperabas a alguien.-preguntó curiosa mientras me pasaba uno de los dos cafés que llevaba en su mano. —Antes de que intentes darme una explicación falsa y de tener que presionarte para que me cuentes, tu MALDITO artículo la está rompiendo. Harper y los demócratas se lo tienen merecido.-Suspiré agotada. No era la intención de mi artículo golpear tanto la campaña de Frank sino develar la trama oculta detrás de la fachada del partido. Además no podía ocultarle absolutamente nada a Miley, debía contarle sobre Frank. —Amiga. Creo que la fregué. En realidad, estoy saliendo con Frank Harper.-admití como introducción para mi largo relato. La mandíbula de Miley cayó hasta el suelo. Sus gritos de emoción hacían doler mis oídos. Le conté todo, desde esa noche en el Pub Paradise, como me sacó del avance de Harry y terminamos en la cama. —Sisi, Maldita zorra.-dijo riéndose, movía sus manos invitándome a contarle más. Así le relate nuestra cita de anoche y su propuesta de conocernos más. Estaba realmente emocionada especialmente cuando mencionaba su nombre. —Dios, Sisi eres tan inocente. Estos tipos son unos tiburones hambrientos, buscando constantemente presas frescas, como tú.- hizo una pausa mientras caminaba y movía exageradamente sus manos. —En el mejor de los casos y que sea todo así como te dice ¿Por qué carajos tendría que enojarse? Es tu carrera profesional Sienna, tu vida. Además, literal lo conociste hace 3 días. No puedo creer lo embobada que estas.-Me tomó por los hombros y yo solo atiné a poner los ojos en blancos, era totalmente exagerada. No podía pretender que entienda mis sentimientos porque ni yo los entendía. —No exageres Miley. Yo lo siento auténtico. Me contó cosas muy personales sobre su vida y tenemos una conexión que nunca sentí.- traté de defender ésta ¿relación? —Está bien. No te diré con quién debes liarte, pero ten cuidado. ¿Sabes realmente en lo que te estás metiendo?- me pregunto mientras abría mi heladera y sacaba un gran pote de helado. —Realmente, no lo sé.-Admití haciendo un puchero. —Entonces estamos ante una emergencia de amigas.-exclamó levantando una cuchara en el aire, para luego pasármela. Mi risa retumbaba en las paredes del departamento. —Pobre Harry, él estaba ilusionado en tener una chance contigo. No hay punto de comparación.- dijo soltando una carcajada, yo escupí todo el agua que estaba tomando. Nos reímos tanto por horas que nos dolía la panza. Mi amiga Dramática era lo que necesitaba para no dramatizar mi vida. Tan simple como eso. Mire mi celular por décima vez. Frank había leído mi mensaje, pero nunca me contestó. Un suspiro de derrota salió de mi cuerpo. Seguro había arruinado todo. Un corto pitido del timbre me sacó del trance culposo en el que me estaba sumergiendo. FRANK Cuando ingresamos a la sala nuestro padre estaba sentado en la punta de la mesa, a la par el viejo Clayton y nuestro asesor de prensa al frente. —Levántate de ahí, ese lugar es de Frank.-Bill le ordenó fríamente a Papá. Sus miradas enfrentadas destilaban desafío. —Tranquilos muchachos.-dijo levantándose y extendiendo sus brazos.- Esto que sucedió no es nada. Seguramente nadie le creerá a esa novata periodista buscona. Cuando nombro a Sienna la sangre me comenzó a hervir, apreté mis puños fuertemente. Por lo bajo Bill me tocaba sutilmente el brazo, para recordarme que no debía reaccionar. Lo sabía, sino expondría deliberadamente mi relación con Sienna. Respire profundo para calmarme, pase por el lado de mi padre y me senté en mi silla. Ni Bill ni yo contestamos a su estúpida declaración. El incómodo silencio cortaba como cuchillo. Me tiré para atrás y puse los brazos detrás de mi cabeza. Mi posición relajada los confundía aún más, logrando nuestro objetivo. Bill comenzó a hablar. —El asunto más importante aquí es tratar de contener el impacto que va a tener esta noticia, que ya trascendió, escapándose de nuestras manos.-miró al asesor de prensa y le ordenó. —Quiero una conferencia mañana a primera hora, será aquí en la residencia. Transmitiremos informalidad y tranquilidad. — ¿y qué haremos con la maldita zorra esa? Yo conozco desde hace muchos años al Sr. Prince. Podemos hacer que la despidan.- propuso mi padre. Su declaración me dio asco. —No, no haremos eso.-contestó inmediatamente Bill cortando de lleno con las dictatoriales propuestas. No dije nada porque sabía que mi hermano se podía encargar de este asunto. Yo intervendría en el momento justo. — ¡Quien te crees que eres para tomar esa decisión! Si mal no recuerdo yo soy el que lleva las riendas aquí.- expresó pedantemente con el pecho en alto. Mi padre era un idiota, lo necesitaba afuera ahora. —Es mi nuevo jefe de campaña.- anuncie con cara de póker y sin moverme un solo centímetro desde mi posición. Mi padre se levantó todo rojo y ofuscado, tirando su silla en el piso. Golpeó sus manos en la mesa y comenzó a vociferar. — ¿Así es como pagas mi entrega y lealtad? Estoy decepcionado de mi propio hijo.- gritó acercándose a mi lado, automáticamente Daniel se posicionó entre nosotros. —Señor Harper lo invitó a retirarse del salón.- recomendó Daniel con un tono de advertencia. —Es mi maldito salón, mi maldita casa.- Gritó mientras tiraba un vaso al piso que no se rompió. Pobre, todo le salía mal. —La seguridad del Diputado es prioridad nacional.- dijo el viejo Clayton hablando por primera vez. Con cara de confusión, nos miró por última vez y salió, no sin antes decir señalándome: —Me la vas a pagar por humillarme.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD