Capitulo XIX: Carácter Volubles

1172 Words
SIENNA No podía creer que Frank hubiera venido a verme o más aún que ni siquiera me saludo. Solo me besó. Realmente era el mejor lenguaje que eligió para expresarse. Íbamos caminando por la calle a la que daba la salida de emergencia de los departamentos. Al ser un domingo al mediodía, las calles estaban desoladas. Lo que nosotros nos resultaba fantástico ya que era más cómodo e íntimo, considerando que el era una figura super buscada por los medios. —Primero déjame felicitarte, tu articulo estuvo cautivando y audaz.-dijo agarrándome la cara con sus dos enormes manos. —Pero dime ¿Por qué carajos no confías en mi?.-su cara era severa.—Si de verdad vamos a comenzar algo, necesito tu confianza Sienna. Esto no va a ser fácil. Cien por ciento confianza, te necesito cien por ciento real conmigo. Sino no va a funcionar para ti ni para mi.-Se sincero, sus ojos azules eran serios pero en el fondo suplicantes. —No me malinterpretes Frank.-tire de su mano para seguir caminando mientras explicaba. —Te juro que anoche traté de contarte. Pero todo esto es como una revolución de hormonas que desequilibro el ritmo de mi vida y de mi cabeza en solo unos días. Cuando te tengo cerca solo pienso en esto que nos pasa.-al mencionar la última frase, apretó más fuerte de mi mano. —Te pido disculpas por no habértelo contado. Pero no por el artículo. Escribí lo que realmente pienso como periodista y ciudadana, te guste o no.-una media sonrisa se planto en su cara.—Tu carrera tiene un potencial brillante, pero tu entorno trata de apagarte. Era algo que sospechaba y lo terminé confirmando con mis fuentes.- lo mire a los ojos con seriedad que requería este tema.—Hay alguien allí dentro Frank que está tratando de sabotear tu campaña.-le dije la verdad sin tapujos, así era yo. Com temas delicados no iba a dar demasiadas vueltas. —Tu artículo Sienna, fue el envión que necesitaba para tomar un par de decisiones importantes que venía analizando. Y ahora que estoy advertido, te voy a devolver el favor.- puso un mechón que se había soltado de mi coleta, detrás de mi oreja. Acariciando mi mejilla en el trayecto. Parecía una escena de las películas románticas que tanto me gustaba ver. —Voy a darte una primicia, mejor dos. Una la puedes publicar mañana y la segunda la próxima semana. -aplaudi de la emoción que me desbordaba. —Si si, dime.- pegué varios saltos chiquitos alegremente. Parecía una niña de diez años. El se reía ante mí pequeña actuación. —La primera es que John Harper, mi padre, dejara de ser mi jefe de campaña. En su lugar asumirá mi capacitado hermano recién llegado del exterior y actual saco de boxeo de tu mejor amiga, Bill Harper. Esa publicala mañana, nadie lo sabe así que es una primicia. -informó serio como si me estuviera dando una nota. Llevé inconscientemente las manos a mi boca. —Oh por dios.-exclame con total sorpresa. El simbronazo que se estaba produciendo era enorme. Su decisión me parecía la más acertada, si bien no conocía a su hermano, cualquiera era mejor que John Harper. Ávida por más información lo presione por la otra noticia. —Dime la otra ahora por favor.-le supliqué juntando las manos. Una sonrisa perversa se dibujo en su rostro. —Okey. Pero solo si después me das un beso.-condicionó. Yo asentí sin dudarlo por que de igual manera me parecía un precio demasiado fácil para pagar. —Cancelar mi compromiso con Lucy. Ya se lo informe a su padre, mañana me reuniré con ella como corresponde para informarle mi decisión. Sentí como si el mundo girará. Sorpresa y alegría. Pero un pensamiento negativo se me cruzo por la cabeza. El vicepresidente Clayton no se lo debió haber tomado muy bien que digamos. Eso traería problemas a la campaña de Frank. Yo no quería ser un problema. —Frank ¿no te parece demasiado pronto? Esto puede perjudicar tu posición dentro del partido, aunque me fascine la idea de que estés soltero para el público.-Aunque me duela debía preguntarle. —En primer lugar Señorita Miller, no estoy soltero. Estoy conociendo a alguien.-mi corazón comenzó a palpitar con fuerza.—Y segundo, ya esta solucionado el asunto con el viejo Clayton, aunque igual lo vigilaremos de cerca.-una sombra de molestia se dilucido en sus ojos. Como cumplo siempre con mi palabra, me acerque y cruce mis brazos en su cuello. —Ahora me corresponde pagarle por su valiosa información, diputado Harper.- Su amplia y blanca sonrisa me derritió por dentro. Lentamente puse mis labios sobre los suyos en un suave y dulce beso. Me tomo por la cintura aprentandome a su cuerpo, queriendo hacer el asunto más salvaje. Pero el sonido de un auto acercándose nos hizo separar a regadientes. Estacionó al lado nuestro y bajo un cristal. Eran los guardaespaldas de Frank. ¿Comos supieron donde estábamos? —Señor.-dijo Daniel a modo de saludo. —Daniel, ¿mi hermano ya se fue a casa?.- pregunto Frank, recordándome que habíamos dejado solos a Bill y Miley por más de 40 minutos. Maldición. —Al rato que ustedes se fueron, el señor y la Señorita entraron al departamento y no salió más nadie de allí. Quedo Maverick para hacer guardia a su hermano.-informo de manera eficiente y profesional. Daniel parecía recién salido de la marina. Instantáneamente nos miramos y sin decir nada subimos al automóvil. Muy probablemente su hermano y mi mejor amiga debían seguir discutiendo, las cosas entre ellos irían muy mal. Ambos tenian un carácter demasiado voluble . Que gran idea juntarlos y escaparnos. Ya en camino, mi alma de periodista me llevó a preguntarle a Frank como era que Daniel nos había encontrado. Pero Frank le pidió a su seguridad que me explicará mejor, mientras el marcaba por quinta vez al móvil de Bill. —El diputado Harper posee un sistema de rastreo en su reloj y en su teléfono celular que se encuentra conectado en tiempo real. Estamos hablando de un tema de seguridad nacional Señorita Miller.-dijo seriamente.—Yo recomendaría dadas las circunstancias que usted también llevará un sistema de rastreo. Me tomo totalmente por sorpresa oír esto. —No Daniel, no es mi estilo.-negué rotundamente con la cabeza. —Tendrás que llevar uno Sienna. Coincido con Daniel.-intervino Frank, pero no sonaba como una consulta, era una orden. —En tus sueños. No estamos a ese nivel, además no voy a seguir todas tus órdenes. Justo en ese momento llegamos al complejo, por lo que me salve de dar más explicaciones. Antes de que Frank se ponga en modo dictador e intente convencerme de ponerme un maldito rastreador, me baje del auto. Sentía la enorme sombra de Frank a mis espaldas. Casi pegado a mi. Al abrir la puerta nunca en toda mi vida, me hubiese imaginado ver lo que mis ojos observaban en ese momento. Esto iba a ser un gran, GRAN enriedo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD