JOHN HARPER Tome un trago de mi whisky the Macallan, el último regalo que me hizo Frank. Ya estaba por terminar la primera botella. Como era posible que mi hijo, al que le dedique mi vida entera, me traicionara de esta manera. Había invertido tiempo y dinero en su educación, moldeandolo para que pudiese competir en la política. Frank era mi elegido, tenía el potencial necesario, sobre todo es carismático. Algo que yo nunca pude tener, por eso fracase en las tantas elecciones que me presente en el partido. Frank en cambio, la primera vez que se presentó en el partido, fue imbatible. Ningún joven o viejo atraía tanto a las masas como el. Su trabajo durante años en el congreso terminó de cautivar a sus votantes, lo que prometía lo hacía. Pero todo eso era gracias a mi, sin mi el no s

